Poemas

El olvido por todos tan temido.

Que se olviden aquí y ahora las noches y los días.
O mejor: lo que en esas noches y esos días se vivió.

Ni siquiera un gesto. Nada. Que todo ese abstracto
inexistente sea real en el olvido.
Y que no anden  penando las almas por su posteridad,
que no anden hablando de perennidad
y asuman modestia. Que el olvido anda muy de acuerdo
con el paisaje hombruno, con la topografia nocturna,
con esa presencia que desaparecerá en pocas horas
o en minutos y olvido ya es.

Cuánto temor tenéis a la inadvertencia
si ya, ahora, sois desaparición.

Porque hubieron tiempos lúcidos. Sin duda.
Porque llegarán épocas de descubrimiento para cada quien.

Lo que tus ojos vieron, lo que tus oídos escucharon por primera vez
seán nuevos hallazgos en perpetua aparición para otros que nacen
a eso que miraste y escuchaste, a los aromas y los tactos que pensaste tuyos.

El olvido se posará en el hombro de lo que ya sucedió.
Los otros, como lo hiciste tú, inventarán su ser en su propia negligencia.
Sólo el tiempo irá abriendo con su fino escalpelo los auténticos sentidos.

Cuánto recelo por la evaporación de tu inexistencia, is al fin y al cabo
vendrán nuevas generaciones a eternizar el olvido, por todos tan temido.